sábado, 17 de enero de 2009

Despedida

Hace poco más de una semana volviste a mis brazos, traías flores. Flores que en tu idioma significan, lo siento, flores que se tiñen de escusa, de perdón, de tus heridas. Volviste con promesas de futuro. Ésta vez es la de verdad me dijiste, he vuelto para quedarme. Digamos que quería creerte, quería pensar que en efecto venías para quedarte, pero mi corazón no lo sentía. No sentía que lo que decías brillara en tus ojos.
El martes fue un día genial, como los que tendríamos que haber tenido desde el principio. Tendría que haber sido siempre así. No sé cómo destruimos la relación antes de empezarla. No sé por qué pero me hacías más daño que bien. Tus continuas despedidas, tus continuas explicaciones irreales de la realidad...tus ojos no brillaban como al principio...Tus ansias por estar conmigo desaparecieron tal vez el día que te dejé que jugaras con mis sentimientos.
No digo que no intentes estar conmigo, no digo que no luches por quererme, pero creeme que no me basta. Yo necesito más. Necesito no que luches por quererme, sino que me quieras, que te mueras por estar conmigo. Que ansies estar conmigo. Que las escusas que me pongas no existan que vivamos nuestra historia, que nos dejemos llevar por la magia. La magia que ha ido despareciendo desde que azotas mi sentimiento.
Siempre dices, es por mi, no por ti. Créeme que yo te digo, tienes razón, no es por mi, es por tí. Tal vez algun día dejes de jugar con los sentimientos y te dejes llevar por ellos. Hasta entonces, no sé si conseguirás vivir tu historia, porque estás demasiado preocupada en aniquilar lo auténtico.
Sé que tal vez no he hecho lo correcto ni de la mejor manera. Pero ya no pude más. Ya no podía con tanto malestar por dentro. No podía con la forma en la que me tratabas, no podía ser más tu perrito faldero, que corre detrás de tí mientras tú un día me apartas otro día me abrazas. No podía más. Y por eso hoy soy yo la que se aleja de tí, para que no me sigas haciendo más daño.
Me dices que ya no te importo por la forma en la que me alejo de tí. Tal vez sea lo mejor. Igual a tu modo seguiríamos buscándonos para luego alejarnos, jugando, como siempre.
No puedo alejarme de tí si estas conmigo. No soy capaz. Eres mi debilidad y necesito estar fuerte para huir de ti y no caer más en tus manos que me balancean como a un títere. Huyo de ti y por eso no me enfrento porque sé que no podría dejarte, si lo hago.
Hoy me despido yo de ti y te digo. Sé feliz. Mucho.

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